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Los egiptólogos encuentran momias que eran utilizadas como artefactos

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El Antiguo Egipto no deja de sorprendernos. En una revisión de rutina en el Museo Marítimo Nacional de Haifa los egiptólogos se encontraron con una gran sorpresa. Cuando los investigadores miraron bajo las envolturas de dos pequeñas momias egipcias pensaban que iban a encontrar corazones humanos. Pero se quedaron sorprendidos: no sólo no había corazones en el interior, sino que los restos ni siquiera eran humanos.

En cambio, una de las momias estaba fuertemente envueltas en grano y barro -momia de maíz o de grano – mientras que la otra contenía los restos de un pájaro, posiblemente un halcón, al que le faltan una parte del cuerpo y varios órganos, según descubrieron los investigadores.

«Le falta la pierna izquierda, nadie sabe por qué», afirmó la Dra. Marcia Javitt, jefa de radiología del Hospital Rambam en Haifa, Israel, y profesora adjunta de radiología de la Universidad George Washington en Washington, D.C., quien ayudó a escanear las momias con una tomografía computarizada (CT) el 29 de junio.

Momias egipcias de 2.000 años de antigüedad

Las dos momias, ambas enterradas en sarcófagos, han estado alojadas en el Museo de Haifa durante unos 50 años. Sin embargo, «los registros no se guardaron con tanta diligencia como ahora», por lo que no se sabe mucho sobre ellas excepto que tienen más de 2.000 años de antigüedad, aseguró Ron Hillel, registrador y jefe de gestión de colecciones de los Museos de Haifa.

En los últimos años, el Museo Marítimo Nacional de Haifa ha estado revisando su colección y determinando la mejor manera de preservar cada artefacto. Cuando los conservadores se encontraron con las dos momias, se dieron cuenta de que no sabían lo que había dentro. Los registros indicaban que contenían corazones momificados, pero «hicimos la investigación y no tenía sentido», dijo Hillel.

A menudo, (pero no siempre) «los corazones se dejaban en el cuerpo» de las momias egipcias, dijo Hillel, porque los antiguos egipcios pensaban que cuando la gente moría, sus corazones se pesaban contra una pluma que representaba a ma’at, un concepto egipcio que incluye la verdad y la justicia. Si el corazón pesaba lo mismo o menos que la pluma, estas personas ganarían la vida eterna; si no, serían destruidos.

Osiris, el dios de la muerte y de la vida

Las tomografías realizadas en el Hospital de Rambam revelaron que las momias egipcias tenían un interior muy diferente. La momia con forma humana de aproximadamente 45 centímetros de largo, diseñada para parecerse a Osiris, el dios de la vida después de la muerte, la vida y la vegetación, contenía barro y granos.

«Durante los festivales de Osiris que se celebraban, [los antiguos egipcios] los producían», dijo Hillel. «Era una mezcla de arcilla o arena con estos granos, y luego los sumergían en agua y los granos germinaban». En efecto, este acto vincularía a Osirus con la muerte, la vida y la fertilidad de la Tierra.

O, como dijo Javitt, «no son momias reales, son artefactos».

Horus, la deidad del cielo y los faraones

La otra momia, una momia con forma de pájaro de unos 25 cm de largo, representaba al dios Horus. Según la mitología egipcia, Horus era el hijo con cabeza de halcón de Osiris e Isis; una deidad asociada con el cielo y los faraones.

Con el tiempo, la momia pájaro se había disecado, lo que significa que el tejido se hizo más denso, como la cecina de vaca. Mientras tanto, la médula de los huesos se había secado, dejando nada más que delicados tubos de hueso. Así que Javitt y sus colegas usaron una TC de doble energía, que utiliza tanto rayos X normales como rayos X menos potentes, una técnica que puede revelar propiedades de los tejidos que una TC normal no puede, dijo Javitt.

Una momia egipcia que representa a Horus

«Para diferenciar los tejidos blandos entre sí y los huesos y así sucesivamente, puede ser muy útil utilizar una TC de doble energía», dijo Javitt.

Ahora, su equipo está identificando los diversos tejidos y huesos del ave. Javitt señaló que el cuello del pájaro está roto, pero que esta lesión probablemente ocurrió después de que el pájaro muriera. Esto se debe a que la piel también está rota, y en la mayoría de los casos de huesos rotos, «no se suele abrir la piel de un borde al lado opuesto, sólo se rompe el hueso», dijo Javitt.

Además, parece que al pájaro le faltan algunos de sus órganos abdominales, pero se necesitan más estudios para determinar cuáles no están ahí, dijo. Por ejemplo, el corazón parece estar presente, al igual que la tráquea.

En el futuro, Hillel dijo que el museo podría hacer una exposición especial centrada en estas dos momias. También espera poder datarlas con radiocarbono 14, para que el museo pueda determinar su edad.

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