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La muerte de Dios en ‘Así habló Zaratrusta’

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Así habló zaratrusta
Fuente: Editorial Verbum

Así habló Zaratustra tiene el mérito de ser una de las obras maestras de la literatura en Alemán. El propio Nietzsche se daba cuenta de ello y afirmaba: “Entre mis escritos ocupa Zaratustra un lugar aparte. Con él he hecho a la humanidad el regalo más grande que hasta ahora ha recibido.” Y aseguraba que con esta obra “había volado más allá de todo lo que hasta ahora se llamaba poesía”.

Así habló Zaratrusta está formada por cuatro partes. Unas son narrativas y representan los pasajes a través de los cuales la historia avanza. Otras partes están escritas con un carácter doctrinal y nos transmiten la filosofía de Zaratustra. Asimismo, hay pasajes de carácter literario y es donde la obra alcanza su mayor profundidad y su más alta calidad.

Uno de los grandes méritos de Nietzsche es que es capaz de transmitir su pensamiento filosófico y a la vez de poetizar. Lo cual en sí mismo ya es innovador y todo un logro del arte y de la filosofía. Pero el mayor hallazgo del libro reside en que su poesía y su filosofía van más allá del pensamiento occidental ya que está hablando de superar los límites de la humanidad y de crear el superhombre

Por lo tanto, Así habló Zaratustra es una fábula que atrae por la profundidad de su mensaje rupturista. Pero sobre todo, esta obra, conquista por lo genialmente que ha unido el mundo de la filosofía y el de la poesía.

¿Qué enseña Zaratustra al pueblo? ¿Por qué se siente decepcionado?

La idea principal de la primera parte es la muerte de Dios. Para Nietzsche ese dolor debe dejar de afligir a los hombres para que puedan alcanzar, no el „otro mundo‟, sino este mundo. Así, Zaratustra critica las virtudes que lo único que hacen es adormecer a las personas. De igual manera, ataca a los transmundanos que define como “los ingratos que se imaginaron estar sustraídos a su cuerpo y a esta tierra”. En este sentido, sus ataques van también dirigidos contra los que no tienen aprecio por el cuerpo y predican la muerte.

Los discursos que realiza Zaratustra son de tipo doctrinal y narran sus peregrinaciones con los hombres que pretende convertir en sus discípulos. Los episodios que están dedicados a la amistad, al matrimonio y a las mujeres están basados en una serie de experiencias personales del filósofo que ha superado y quiere que sirvan como metáfora general. En las últimas páginas de la primera parte Zaratustra enseña “la muerte libre” para los que él considera como superfluos. De esta manera, Zaratustra enfrenta las falsas virtudes y la imagen de las virtudes futuras. Las que el profeta define como las que “hacen regalos”.

El capítulo finaliza con la despedida de Zaratustra y su retorno a la soledad pero ordena a sus alumnos que le pierdan a él y se encuentren ellos. Para que cuando le nieguen puedan volver a ellos.

¿Qué valores propone Zaratustra en sus discursos?

En la filosofía de Nietzsche la aceptación de la “muerte de Dios” es lo que lleva al hombre a negar el valor de la moral y de todos los valores tradicionales debido a que proceden de Dios que es el principio supremo

Hasta ahora, la moral había sido el principio a partir del cual se había fundamentado la virtud de la veracidad. Pero la propia veracidad se transforma en el impulso principal que obliga a Nietzsche a refutar el valor de la moral.

Y debido a que Dios y la moral son el fundamento de todos los valores su refutación implica la negación de todo valor. Esto significa, la caída en el nihilismo. La consecuencia es que la veracidad es el camino al nihilismo.

Por otro lado, Nietzsche legitima a la veracidad ya que, a pesar de las críticas, continuaría aceptando la moral más refinada: “La especie más sublime de moral”.

En este sentido, Nietzsche proclama un nuevo significado de la moral que describe como una moral creadora de carácter individual y que se fundamenta en valores individuales. Para el filósofo el más importante de todos ellos es ponerse en el camino del superhombre que se caracteriza por su pureza y por admitir que Dios ha muerto:

“Ay, hermanos míos ese Dios que yo creé era obra humana y demencia humana, como todos los Dioses!

Hombre era, y nada más que un pobre fragmento de hombre y de yo. De mi propia ceniza y de mi propia brasa, surgió ese fantasma, y, ¡en verdad!, ¡no vino a mí desde el más allá! ¿Qué ocurrió, hermanos míos? Yo me superé a mí mismo, al ser que sufría, yo llevé mi ceniza a la montaña, inventé para mí una llama más luminosa.”

Así habló Zaratrusta

Por otra parte, Nietzsche en Así habló Zaratustra expresa la oposición a una determinada concepción de la moral. Su lucha va contra la moral del sometimiento irracional a normas que en teoría son objetivas. Sin embargo, no critica la moral creadora que se nutre de las leyes y de los ideales de vida. Mediante los cuales los hombres tratan de superarse asumiendo su destino como una bendición y no como una fatalidad.

De esta manera, el camello simboliza al hombre que carga con los deberes morales objetivos; el león representa al hombre que consigue liberarse de las ataduras y el niño es la última transformación que permite que la voluntad del hombre pueda establecer unos nuevos valores.

Bibliografía:

Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra, El Cid Editor, 2004. ProQuest Ebook Central, https://ebookcentral.proquest.com/lib/udima-ebooks/detail.action?docID=3157520.

García, Ninet, A. (2008). Nietzsche: La negación de los valores y el nihilismo. Aparte Rei. Revista de Filosofía.

Gil, Claros, MG. (2009). La transformación de los valores y la transformación de sí mismo. Colegio Hispanoamericano.

Nietzsche, Friedrich. (2016) Así habló Zaratustra. Alianza Editorial.

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