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Benito Pérez Galdós, novelista y gran escritor de temas científicos

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Fuente: Wikipedia

Aunque ha habido figuras literarias que han tratado de subestimar la obra de Galdós (algunos le llaman despectivamente “el garbancero”, término utilizado para referirse a un ignorante o inculto), por supuestamente tener un bajo nivel literario, muchos otros le consideran el mayor novelista español desde Cervantes. De hecho, la colosal obra de Benito Pérez Galdós (1843-1920) es casi completa: novela, teatro, poesía, ensayo, artículos periodísticos, sobre todo de literatura e historia. Pero también, como Cervantes, “ciencia” – buena ciencia. Podría ser considerado uno de los más grandes escritores científicos del siglo XIX.

Benito Pérez Galdós y las ciencias naturales


Los protagonistas de algunas – muchas – de las novelas de Galdós son personas con formación científica. Sobre todo médicos, pero también ingenieros, geólogos que demuestran estar muy al día en biología, astronomía, geología, etc. Y todo ello a pesar de que Galdós no tenía una formación científica propia, ya que sus estudios eran de derecho, y no muy exitosos.

De hecho, el primer capítulo de “La Familia de León Roch” habla de la obra del protagonista de la novela, el geólogo León Roch, titulada “Análisis del terreno plutónico de las Islas Columbretes” en la que Galdós, a través de los escritos inventados por Roch, describe “las capas cuaternarias, el terreno pirogénico y azoico” de estas islas, o la roca volcánica como “sienita, sienita, pegmatita, variolita, anfibolita”. Cabe destacar que los primeros estudios científicos publicados sobre el origen volcánico en el cuaternario de estas islas situadas frente a las costas de Castellón son de la década de 1880, y esta novela de Galdós es del año 1878, lo que indicaría que debía estar muy al corriente de lo que ocurría en el campo de la geología. Y de la misma manera, los personajes de otras novelas reflexionan o dan conferencias sobre diversos aspectos de la naturaleza, como las plantas y los animales, los planetas, las estrellas, etc., utilizando los conceptos y la terminología adecuados.

El darwinismo

Pero sin duda, de todos los desarrollos científicos que tuvieron lugar en la segunda mitad del siglo XIX en el campo de las ciencias naturales, los personajes científicos de Galdós fueron los que más mencionaron a Darwin. La publicación de El origen de las especies en 1859 tuvo una enorme repercusión en Europa en campos que iban desde la política y la religión, hasta la literatura. Sin embargo, debido a su bajo nivel de desarrollo científico y al limitado conocimiento de las lenguas, las ideas de Darwin llegaron a España mucho más lentamente. En la década de 1860, sólo se mencionaron ciertas publicaciones científicas, y normalmente de forma negativa. Pero en la década de 1870, los cambios políticos liberales que tuvieron lugar en el país tras el reinado de Isabel II y la aparición de varias traducciones de la obra de Darwin, permitieron que las repercusiones de las ideas evolutivas, o transformacionales, como se llamaban entonces para expandirse, se abrieran camino en la literatura.

En este campo, Galdós, que debió conocer a Darwin por su lectura y sus viajes internacionales, fue uno de los primeros en mencionarlo en su obra. Concretamente en 1876, en el capítulo 9 de “Doña Perfecta”, asistimos a un diálogo entre el ingeniero Pepe Rey y el párroco de Orbajosa, la ciudad conservadora donde el ingeniero va a casarse con su prima. El sacerdote le pregunta al ingeniero qué piensa del darwinismo. El ingeniero responde diciendo que no puede opinar sobre las doctrinas de Darwin ya que apenas las conoce. Pero entonces, usando a Darwin, Galdós ridiculiza las anticuadas ideas que prevalecen en la mayor parte de la sociedad española porque el sacerdote dice, “todo se reduce a esto, que somos descendientes de los monos”. Y más tarde, en el capítulo 11, vuelve a ridiculizar las ideas atrasadas con la intervención de Doña Perfecta – la tía del ingeniero y la madre de su novia – en la que acusa al ingeniero de leer libros como el de Darwin que “dicen que tenemos monos o loros para los abuelos” que le han hecho enloquecer. Ella continúa mencionando a Darwin en contraste con las ideas conservadoras y anticuadas del resto de sus obras, incluso usando conceptos clave del darwinismo como la selección natural o la supervivencia del más fuerte.

Benito Pérez Galdós y la médicina


En la obra de Galdós aparecen innumerables médicos: médicos de familia, forenses, médicos de balnearios, puestos de primeros auxilios, instituciones mentales, etc. Y sus personajes tienen innumerables enfermedades y anomalías físicas que implican: trastornos digestivos, circulatorios, urinarios, visuales, infecciosos y maternales, así como intoxicaciones, deformidades, traumas, cáncer, etc. Luego están las enfermedades relacionadas con el cerebro, como: epilepsia, histeria, psicosis, paranoia, etc. Y también describe con autoridad los signos y síntomas de cada una de ellas y cómo afectan a sus personajes, incluyendo enfermedades mentales como la neurosis, así como la sífilis, la tuberculosis, etc.

De esta combinación de médicos, enfermeras y enfermedades, es notable la forma en que Galdós menciona los antiguos métodos de detección y su tratamiento de los últimos avances. Por lo tanto, es posible ver cómo los médicos de Galdós, junto con el ojo clínico y la auscultación comienzan a utilizar métodos químicos. Por ejemplo, para analizar la leche materna, además de la observación de las muestras a contraluz, menciona el análisis químico con un aparato llamado butirómetro que permitió determinar el contenido de grasa con un método que fue descubierto recientemente en 1891 por el químico suizo Nicklaus Gerber.

Y para el tratamiento de las enfermedades, se utiliza un antiguo conjunto de materiales animales (hígado de bacalao, por ejemplo), así como materiales de base vegetal (árnica, beleño, marihuana) y materiales orgánicos e inorgánicos (ácido fénico, oxígeno, plomo) dispensados en jarabes, píldoras, pastillas, salmueras, incienso, etc. Pero los médicos de Galdós también empiezan a referirse a las inyecciones de cafeína, por ejemplo. Y aunque los antibióticos y el origen microbiano de algunas enfermedades aún no han sido descubiertos, los sueros y las vacunas aparecen en los escritos de Galdós. Así es como se menciona a Koch, y a su bacilo como el origen de la tuberculosis, así como el tratamiento con su “linfa” -algo que estaba ocurriendo en la década de 1880. Y para la viruela, menciona la vacunación de Jenner, que estaba mejorando durante este tiempo. O para tratamientos quirúrgicos como la amputación de una pierna, a la que Tristana se somete, se utiliza cloroformo para anestesiarla, así como éter – medicamentos cuyo poder anestésico, y calmante en el caso del éter, fue descubierto recientemente.

Galdós y Freud

Y en cuanto al origen de la enfermedad mental, se refiere claramente a la interacción de la naturaleza y la crianza, y no es en absoluto determinista, haciendo hincapié en el papel de la educación, o la nutrición para tratar de aliviarlas. Y más allá del comportamiento anormal de sus personajes, es importante mencionar que Galdós atribuyó un papel significativo a ciertos aspectos psicológicos, como los sueños, fantasías de personalidades divididas, alucinaciones, etc. sobre el comportamiento de sus personajes, anticipándose así a las ideas que Freud desarrollaría más tarde.

El profundo conocimiento de Galdós sobre las enfermedades y los pacientes estaba probablemente relacionado con su interés por la observación y el estudio directo de las personas en su entorno, con su interés por mantenerse informado de las publicaciones médicas, así como de la naturaleza en general, como lo demuestran los libros de su biblioteca. Y por el contacto que tenía con figuras prominentes de la profesión médica: Marañón, Ramón y Cajal, Esquerdo, Madrazo… y sobre todo, con el famoso pediatra y benefactor Dr. Tolosa Latour. En efecto, el doctor que estuvo omnipresente en sus escritos, el doctor Augusto Miquis, que aparece en casi una docena de novelas desde La Desheredada (1881) hasta la ya mencionada Tristana (1892), así como la célebre Fortunata y Jacinta (1887), que se basó en el doctor Latour.

Conclusión

En conclusión, cabe afirma que Benito Pérez Galdós fue un adelantado a su tiempo y en su obra no solo recogió muchos adelantos científicos de la época sino que también, como en el caso de la psicología, supo ver las interacciones del subconsciente en el desarrollo del comportamiento. Esto es, supo incorporar el conocimiento científico al desarrollo de sus personajes. Se trata de lo mismo que hizo en Episodios Nacionales, al fusionar la Historia con la literatura de tal manera que sus personajes eran absolutamente veraces.

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