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El pensamiento de Aristóteles y el mundo occidental

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Pensamiento de Aristóteles
Fuente: Wikipedia


La obra de Aristóteles fue muy influyente en la configuración del pensamiento filosófico de la antigüedad y del mundo occidental, y sus escritos forman parte de una verdadera enciclopedia de conocimientos. El objetivo de este artículo es comparar este ideal de felicidad y placer de Ética a Nicómaco, con la psicología actual y tratar de entender la manera en la que la cultura puede modificar nuestra vida.
En Ética a Nicómaco, uno de los primeros textos sobre ética, el autor griego realiza un análisis sobre la felicidad o el bien supremo, y los modos para alcanzarla: la vida política, la vida del placer y la vida de estudio. La obra está dividida en diez libros.
El primero de los libros trata sobre el bien en general y la felicidad. Para Aristóteles, la felicidad es el fin de todos los actos de la humanidad, y para alcanzarlo, debemos realizar una gran cantidad de acciones y superar una gran cantidad de obstáculos. La felicidad consiste en hacer las cosas de una manera honesta, esto es, con virtud.
En esta labor, se debe emplear una ciencia, primordial y suprema como la política, que está al servicio del estado con la finalidad de que el resto de ciencias funcionen correctamente para servir a la sociedad. De manera que la obra se podría decir que se acerca a un tratado político.

Aristóteles y la felicidad


Sobre cómo llegamos al concepto de felicidad Aristóteles distingue varios tipos de personas. Los que se enfocan en sí mismos y los intelectuales, que buscan tanto en sí mismos como en los demás, ya que únicamente buscan el bien.
En la filosofía de Aristóteles para comprender la idea de felicidad es necesario entender varios conceptos. La sustancia es el más importante, que está representado como Dios o el bien absoluto, que siempre permanece inmóvil. Aunque existen otros tipos de sustancias que son cambiantes.
A partir de aquí, la cualidad es lo que se distingue de la esencia. Por ejemplo, la cualidad de un hombre es ser un animal que habla. De manera que el hombre se modifica mediante “accidentes”.

En este sentido, otro concepto importante es la “relación” que se refiere al hombre modificado por el “accidente”. Por ello, el Bien no es universal debido a que viene determinado por los “accidentes”, característicos de cada hombre y no podemos entenderlo como una idea que esté vinculada a una causa común.
Para el filósofo griego, la felicidad es un don entregado por los dioses. Únicamente podrán disfrutarla aquellos que tengan virtud y una vida desarrollada en esa plenitud. Para ello no se necesita todo una vida sino comprender lo que significa la virtud y el bien.
La felicidad no puede ser alcanzada mediante banalidades como la belleza, el dinero y tampoco mediante ciencia, la literatura o la arquitectura ya que estas son cosas pasajeras. En cambio, la virtud entendida como acciones es alcanzable por todos los hombres. Por lo tanto, la verdadera felicidad es la virtud.
Aún y todo, los hombres tienen un límite y puede que, debido a las circunstancias, suframos una desgracia económica o de salud, que tenga consecuencias en nuestra felicidad. Sin embargo, hay que mantener los principios que nos permiten alcanzar la verdadera felicidad.
Asimismo, es necesario reconocer la virtud para encontrar la felicidad. Para Aristóteles existen dos tipos. La primera de ellas es la intelectual que está relacionada con la enseñanza. Y la segunda la moral que se ocupa de nuestra cultura o forma de ser. Los ejemplos de virtud que aporta son: valor, mesura, grandeza de alma, discreción, dulzura, veracidad, amistad, justicia y gracejo.

El placer


La importancia del placer para Aristóteles radica en que casi nunca está separado de la felicidad y junto con las penas forma parte de la virtud. Es un fin circunstancial, que no debe buscarse como único fin pero tampoco rechazarse. Por ello, se dedica a analizarlo y a definirlo.
Para el autor el placer es una poderosa guía que nos permite aprender lo valioso de la moralidad, ya que nos habilita para diferenciar aquellas cosas que deben odiarse o amarse.
Según Aristóteles, algunos piensan que el mayor de los bienes es el placer. Pero esto no puede ser así, ya que el placer no puede depender de ninguna circunstancia más y no es un fin en sí mismo. Únicamente cabe definirlo como una generación o un fenómeno. Y necesita de la prudencia para sobrevivir ya que no contiene la virtud.
Otros piensan que el placer es el mal absoluto, pero para Aristóteles esto tampoco es así, ya que está en continuo movimiento y esto implica imperfección. Ni tampoco, todo el placer es deseable: no es lo mismo sentir satisfacción por un acto noble o por una acción deshonrosa.
De esta manera, el discípulo de Platón elabora una nueva teoría. El placer no se puede repetir de la misma manera ya que ese instante es único. Además, los sentidos no pueden agudizarse igualmente dos veces. Así, establece una lista de los tipos de placeres que experimentamos: extraños, honestos, culpables y neutros.
Son para Aristóteles los placeres honestos los que crean los actos virtud. Ello, nos conduce a la felicidad real, ya que esta se consigue únicamente mediante acciones que se corresponden con la virtud. Aquella que nos posibilite para entender la belleza y a Dios.
Es por esta razón que llegamos a la felicidad absoluta mediante la práctica del pensamiento y la contemplación. Para el filósofo griego el verdadero sabio no era únicamente el que realizaba acciones por el bien de la sociedad, sino también el que se dedicaba a contemplar la perfección divina.

Aristóteles y el pensamiento moderno


En la actualidad, el pensamiento de Aristóteles sigue viva debido a la influencia que tuvo, no solo el mundo helénico, sino también durante la Edad Media, en el pensamiento occidental, y en el mundo Árabe. Incluso, en la actualidad se ha puesto de moda la corriente psicológica del positivismo basada en su pensamiento.
En 2016 diversos organismos celebraron el XXIV aniversario del nacimiento del célebre filósofo. Uno de sus grandes méritos fue emplear un método científico para desentrañar los misterios del conocimiento.
Las cuestiones que planteó todavía siguen latentes y su aportación fue significativa para el desarrollo de ciencias, como la psicología o el derecho. Uno de los problemas que todavía sigue obsesionando a la humanidad se refiere a cómo logramos alcanzar la felicidad y cómo en ese camino gestionamos el placer.

Las búsqueda de la virtud para Arístoteles


Uno de los elementos primordiales para Aristóteles en búsqueda de la felicidad en la virtud. Tal y como se ha mencionado en este artículo, el filósofo griego distinguió dos clases de virtudes, la intelectual y la moral. Y nos dio algunos ejemplos de las mismas: valor, mesura, desprendimiento, amistad, justicia, etcétera. En ese camino, hay que evitar banalidades como la belleza, el dinero o la ciencia.
En el mundo actual, esos mismos valores, han quedado anclados en la psique colectiva de la sociedad, por supuesto, también a través de otras influencias que bebieron de Aristóteles, como son la Iglesia y otros pensadores. No obstante, dichos valores funcionan únicamente, como una doble moral, que sirve para mantener cierto orden en la sociedad que nos proteja de los otros y de nosotros mismos. Por lo tanto, se trata de mantener un equilibrio entre lo que nos gustaría y lo que nos conviene.
Por ejemplo, está mal visto hacer ostentación de ser rico, pero si puedes mostrar ante los demás que tienes una gran riqueza sin que parezca que lo estás haciendo de una manera intencionada, entonces está bien visto. La razón es porque en el fondo la riqueza si se toma como un modelo de virtud, pero en nuestra psique tenemos la percepción de que es injusto que unos tengan tanto y otras tan poco.
Probablemente, este sentimiento se debe, en parte a las neuronas espejo de nuestro cerebro que nos provocan empatía, y en parte por la herencia de pensadores como Aristóteles. El elemento cultural también sirve para desarrollar poderosos sentimientos de afinidad y de simpatía hacia los demás y para todo lo contrario.

Aristoteles_actualidad_historica
Fuente: Wikipedia


Otro aspecto importante que subyace del pensamiento de Aristóteles es que la felicidad, es un don otorgado por la divinidad. En la actualidad, la mayoría de sociedad no cree de una manera consciente que Dios nos entregue la felicidad. El éxito se asocia a varios factores como pueden ser: el trabajo, la suerte e incluso la falta de escrúpulos.
La nueva divinidad es el dinero. Ello no obsta, para que la gente crea en la existencia de Dios. Así, lo demuestran los resultados de algunas encuestas en las que hasta el 84% de la población afirma que la religión es importante en sus vidas.
En relación al placer Aristóteles decía que había que guardar un equilibrio entre disfrutarlo y no hacerlo, para aprender lo valioso de la moralidad. El pensamiento de los hombres modernos se encuentra en las antípodas de esta concepción.
Vivimos en la sociedad del disfrute. El mundo consumista en el que nos movemos, nos obliga a comprar constantemente, premiando nuestras adquisiciones con una gratificación instantánea de placer, hasta la siguiente dosis de consumismo. Todo ello para hacer que el sistema funcione y siga generando ingresos.
Los tiempos de la biopolíltica en los que los gobiernos ejercían el control mediante el castigo han quedado atrás. Ahora se nos controla mediante el placer. La psicopolítica se convierte en la forma más efectiva de gobierno porque nosotros mismos nos hacemos esclavos del placer de manera voluntaria y nos volvemos más dóciles.
En conclusión, todos estos aspectos demuestran que la filosofía de Aristóteles continúa viva en nuestra sociedad, y que aunque no resolvió todos los problemas, su pensamiento sigue inspirando y retratando muy bien el alma humana con métodos científicos.

Claves del pensamiento de Aristóteles

Aristóteles fue un antiguo filósofo griego que contribuyó a la fundación de la lógica simbólica y el pensamiento científico en la filosofía occidental. También realizó avances en la rama de la filosofía conocida como metafísica, alejándose del idealismo de su mentor Platón para adoptar una visión más empírica y menos mística de la naturaleza de la realidad.

Aristóteles fue el primer filósofo que propuso seriamente una teoría de la ética de la virtud, que sigue siendo una de las tres principales escuelas de pensamiento ético que los filósofos contemporáneos toman más en serio. Con todas estas aportaciones, es posible que haya sido el filósofo más importante de la historia al menos hasta finales del siglo XVIII.

Video sobre el pensamiento de Aristóteles.

El pensamiento de Aristóteles en la Historia

De joven, Aristóteles estudió en la escuela de Platón y permaneció allí hasta la muerte de éste. Después, fue tutor de Alejandro Magno, un hecho de su pasado que le perjudicó ante mucha gente una vez que Alejandro empezó a conquistar la mayor parte del mundo conocido. Al igual que su mentor Platón, la mayor parte de la obra de Aristóteles se perdió inicialmente. A diferencia de Platón, sus obras reales nunca se recuperaron, y en su lugar sólo disponemos de los apuntes de clase de sus alumnos para hacernos una idea de cuáles eran los puntos de vista y las creencias de Aristóteles.

Durante el periodo medieval, su obra fue inicialmente rechazada por los filósofos contemporáneos debido a su preocupación primordial por las cuestiones teológicas. Los puntos de vista de Platón y del posterior filósofo Plotino se consideraban más compatibles con el cristianismo que los puntos de vista científicos y esencialmente paganos de Aristóteles. Esto cambió cuando Santo Tomás de Aquino sintetizó los puntos de vista de Aristóteles con su propia teología católica, reintroduciendo la filosofía aristotélica en el mundo y estableciendo las bases para los avances científicos de la Ilustración.

Ciencia, metafísica y lógica


Aristóteles rechazó la idea de la «Teoría de las Formas» de Platón, que afirmaba que la esencia idealizada de un objeto existía aparte de ese objeto. Platón pensaba que las cosas físicas eran representaciones de formas perfectas idealizadas que existían en otro plano de la realidad. Aristóteles pensaba que la esencia de un objeto existía con la cosa misma. De este modo, también rechazaba la idea de un alma que existiera fuera del cuerpo físico; en cambio, creía que la conciencia humana residía completamente con la forma física. Aristóteles pensaba simplemente que la mejor manera de obtener conocimiento era a través de la «filosofía natural», que es lo que ahora llamaríamos ciencia.

A pesar de esta creencia, muchas de las teorías que expuso Aristóteles no han resistido el paso del tiempo y los avances científicos. Esto es un mérito de su método, ya que la ciencia examina constantemente las hipótesis mediante la experimentación y sustituye gradualmente las afirmaciones que no se sostienen por otras más sólidas.

Los cinco elementos clásicos y las cuatro causas


Aristóteles afirmó inicialmente que todo estaba formado por cinco elementos: tierra, fuego, aire, agua y éter. Aristóteles también es famoso por sus «cuatro causas», que explican la naturaleza del cambio en un objeto.

  • La causa material es la materia de la que está hecho.
  • La causa formal es la disposición de la materia.
  • La causa eficiente es su origen.
  • Su causa final es su propósito.

En cuanto a la biología, Aristóteles propuso que toda la vida se originó en el mar y que la vida compleja procedía de un desarrollo gradual de formas de vida menos complejas. Esta hipótesis sería demostrada posteriormente por Charles Darwin y un gran número de observaciones y experimentos biológicos.

Axiomas del pensamiento de Aristóteles

Aristóteles creía que cuando se trataba de determinar la naturaleza fundamental de la realidad, el único lugar para empezar era con axiomas básicos. Uno de estos axiomas era el principio de no contradicción, que establece que una sustancia no puede tener una cualidad y no tener esa misma cualidad al mismo tiempo. Aristóteles utilizaría este concepto no sólo como un importante punto de partida para la filosofía natural y la metafísica, sino también como base de la lógica simbólica, que fue la primera en establecer. Aunque un axioma no se pueda demostrar, es algo que asumimos como verdadero porque parece ser evidente, y esto nos permite avanzar en el establecimiento de un argumento.

Lógica de Aristóteles


A través de la lógica simbólica con Aristóteles, tuvimos nuestro primer intento de evaluar la validez en el razonamiento. Si, por ejemplo, «todos los insectos son invertebrados» es nuestra primera premisa y «todos los invertebrados son animales» es nuestra segunda premisa, entonces nuestra conclusión de que «todos los insectos son animales» es una conclusión válida porque se sigue de las premisas. Esto no tiene nada que ver con la veracidad de las premisas. Si sustituimos la primera premisa por «todos los pájaros son invertebrados» y la conclusión «todos los pájaros son animales», la lógica sigue siendo válida independientemente del hecho de que la primera premisa sea falsa. En este caso, seguimos obteniendo una conclusión verdadera aunque tengamos una premisa falsa, y de este modo Aristóteles había demostrado que el razonamiento es independiente de la veracidad de las premisas que se consideran. Un argumento lógico podría tener premisas falsas y una conclusión verdadera, pero las premisas verdaderas siempre llevarían a una conclusión verdadera.

Ética


La ética de Aristóteles no se desvía mucho de la de Platón en el sentido de que es una ética centrada en el agente, en la que el agente moral determina la acción moral correcta. Aristóteles pensaba que ninguna regla o apelación a las consecuencias podría dar a una persona pautas correctas para responder a todas las situaciones. Su punto de vista ético fue ampliamente ignorado en la época medieval, en la que se asumía que la ética tenía su base en la voluntad de Dios, y en la época moderna temprana, las visiones más materialistas de la ética comenzaron a competir con los conceptos religiosos.

Después de que los debates de los siglos XIX y XX no pudieran resolver los conflictos entre la ética deontológica de Immanuel Kant y el punto de vista utilitarista de John Stuart Mill, muchos filósofos empezaron a volver a la ética de las virtudes de Aristóteles como una buena alternativa.

Eudemonía y virtudes


Aristóteles pensaba que el objetivo de los seres humanos en su búsqueda de la felicidad era alcanzar la Eudemonia, o un estado de florecimiento. Estaba de acuerdo con Platón en que la virtud no conducía necesariamente a una vida mejor, pero pensaba que para alcanzar un verdadero estado de Eudemonia era necesario aspirar a la virtud. Aristóteles pensaba que la forma de identificar una virtud era que fuera un término medio entre dos vicios en direcciones opuestas. Por ejemplo, la templanza fue identificada por Aristóteles como una virtud, y la propia definición de este término implica tomar las cosas con moderación. Aunque la ética de las virtudes ha vuelto a ponerse de moda, se discute qué son exactamente las virtudes clave. Las virtudes de Aristóteles son la templanza, la justicia, la fortaleza, el valor, la liberalidad, la magnificencia y la magnanimidad. Algunos filósofos podrían simplemente sustituir un término que les parece demasiado vago, como justicia, por otro más específico, como equidad. Otros pueden insistir en sustituir ciertas virtudes por otras completamente diferentes.

Objeciones a la ética de la virtud


Hay una serie de objeciones a la Ética de la Virtud, como a cualquier teoría ética. Una de ellas proviene de Santo Tomás de Aquino, quien, aunque adherido a Aristóteles, desestimó la Ética de la Virtud en favor de la Ética de la Ley Natural. Aquino consideraba que la castidad era una virtud absoluta, y aunque reconocía que no era alcanzable por todos y que era necesario que algunos no fueran castos para que continuara la especie humana, seguía pensando que la castidad absoluta era la meta a la que todos debían aspirar. Aunque no todo el mundo estaría necesariamente en desacuerdo con el Aquinate, sí que se plantea el hecho de que Aristóteles suele tener poca justificación para decir que la media entre dos supuestos vicios es la virtud a la que se debe aspirar y que éste es un criterio universal que todo el mundo debe utilizar.

Una objeción más común que utilizan los filósofos modernos es que lo que puede ser considerado una virtud en una sociedad puede no serlo en otra. De este modo, acusan a la Ética de la Virtud de no ser más que relativismo moral. Mientras que las teorías deontológicas y utilitarias tienen sus defectos, estos filósofos argumentan que la Ética de la Virtud no es más que una evasión del problema ético y no es más que una aprobación de las normas morales de una sociedad determinada, en lugar de una teoría ética normativa basada en la razón. Los defensores de la Ética de la Virtud argumentan que, dado que las teorías éticas proceden en primer lugar de intuiciones morales compartidas, las normas o criterios universales no sólo son ineficaces sino innecesarios para la persona que desea alcanzar una vida moralmente virtuosa.




Frases celebres de Aristóteles

No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.

Nuestro carácter es el resultado de nuestra conducta.

El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad.

Los que obran bien son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad.

El alma es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.

Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.

Piensa como piensan los sabios, mas habla como habla la gente sencilla.

Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.

La sabiduría es un adorno en la prosperidad y un refugio en la adversidad.

Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.

La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud.

La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica.

Es absolutamente imposible demostrarlo todo.

El entendimiento es una tabla lisa en la cual no hay nada escrito.

El verdadero discípulo es el que supera al maestro.

Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud.

Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.

Un amigo fiel es un alma en dos cuerpos.

No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.

La verdadera felicidad consiste en hacer el bien.

El amigo es otro yo. Sin amistad el hombre no puede ser feliz.

El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.

Recursos bibliográficos:

  • Padilla Moreno, J (2016). Historia del pensamiento antiguo y medieval.
    Ediciones CEF.
  • Gómez Pin, V (2016). Aristóteles nos enseñó a pensar. El país. Recuperado de:
    https://elpais.com/elpais/2016/01/29/opinion/1454075773_222464.html
  • Azcárate, P. (1873). Moral a Nicómaco. Obras de Aristóteles. Vol 1.
  • Alcántara Miranda, (2013). Ética a Nicómaco. Cosmovisión.
  • Byung-Chul, H. (2014). Psicopolítica. Herder.
  • Byung-Chul, H. (2017). En el enjambre. Herder.
  • De Dios González, S. Aristóteles y su influencia en la psicología positiva. La mente es maravillosa. Recuperado de: https://lamenteesmaravillosa.com/aristoteles-y-su-influencia-en-la-psicologia- positiva/
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Soy periodista y profesor de Ciencias Sociales, en definitiva, me encanta contar historias que mejoren las vidas de las personas. Por eso, mi pasión es la literatura. Además, soy aficionado a los videojuegos, el cine, la música y las series. Y aunque no lo parezca por esta descripción, no siempre estoy sentado, me gusta hacer deporte, ya lo decía Juvenal: "Mens sana in corpore sano".

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