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La identidad nacional española, inglesa y francesa en perspectiva

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Soldados españoles en florida. Fuente: Isgn


La historia de España siempre ha estado imbuida de un carácter exótico, tal y como se analizaba en el en artículo sobre la construcción de la identidad española. El propio Heródoto, considerado como el padre de la historia, situaba las columnas de Hércules como el fin del mundo conocido. Este lugar era un espacio mítico en el que se articulaban multitud de leyendas. No en vano, su especial ubicación geográfica entre Europa y África; y entre el mar atlántico y el mar mediterráneo convertían a España en un lugar propicio para ello.
Esto ha provocado que aquellas lejanas tierras fueran un lugar de encuentro de culturas que se tradujo en momentos de enfrentamientos pero también en otros de unión y de fusión entre diferentes pueblos. Tal mezcla, ha dado como resultado una historia de singular riqueza.

En palabras de Stanley G. Payne, «ningún otro país tiene una historia tan rica en sus imágenes ni tan abundante en conceptos, mitos y leyendas”. Y también un pasado lleno de grandes gestas y de sombras.
Las primeras son abundantes y las segundas si se comparan con las de otros países se empequeñecen. Algunas de esas hazañas van desde la resistencia frente al Imperio romano de las tribus celtibéricas, la más prolongada de todas las que ha habido, pasando por la conquista y colonización de América hasta la ejemplar Transición democrática y los posteriores 40 años de crecimiento económico.

Es por ello, que el camino debería considerarse como positivo o lo menos no tratar de considerarlo como una derrota total.
Sin embargo, en España más que en cualquier otro país de Europa el concepto de haber fracasado está increíblemente arraigado. La propia historiografía que se ha presentado en este artículo da una muestra de ello y no es una muestra cualquiera, ya que se trata de trabajos en los que ha aplicado una metodología científica.

La España invertebrada

Únicamente, leyendo los títulos de las obras de reconocidos historiadores españoles sobre el proceso de nacionalización tenemos la sensación de estar asistiendo a una película de horror. Aquí van algunos de ellos: Mater dolorosa, La España invertebrada, Imperiofobia y leyenda negra, Fracasología, La leyenda negra en Inglaterra y En defensa de España, entre otros.
Y todos ellos para tratar de analizar la identidad española pero también en algunos casos para defenderse de la cantidad términos controvertidos o peyorativos que se han dicho para referirse a la Historia de España. Stanley G. Payne menciona algunos de ellos: reino bárbaro decadente, conquista oriental, paraíso multicultural, reconquista, primer imperio del mundo, Inquisición, país fascista…
En cambio, si observamos las historiografías de Francia y Gran Bretaña, nos daremos cuenta de que registran conceptos no polémicos. Así, algunos de los títulos de las mismas son: Comunidades imaginadas, La “identidad nacional” y la historiografía francesa, The Making of English National Identity…

La historia de España siempre ha estado imbuida de un carácter exótico. El propio Heródoto, considerado como el padre de la historia, situaba las columnas de Hércules como el fin del mundo conocido. Este lugar era un espacio mítico en el que se articulaban multitud de leyendas. No en vano, su especial ubicación geográfica entre Europa y África; y entre el mar atlántico y el mar mediterráneo convertían a España en un lugar propicio para ello.

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La construcción de la identidad nacional Fuente: La Tribuna del País Vasco.


Esto ha provocado que aquellas lejanas tierras fueran un lugar de encuentro de culturas que se tradujo en momentos de enfrentamientos pero también en otros de unión y de fusión entre diferentes pueblos. Tal mezcla, ha dado como resultado una historia de singular riqueza. En palabras de Stanley G. Payne, “ningún otro país tiene una historia
tan rica en sus imágenes ni tan abundante en conceptos, mitos y leyendas”.

Y también un pasado lleno de grandes gestas y de sombras.
Las primeras son abundantes y las segundas si se comparan con las de otros países se empequeñecen. Algunas de esas hazañas van desde la resistencia frente al Imperio romano de las tribus celtibéricas, la más prolongada de todas las que ha habido, pasando por la conquista y colonización de América hasta la ejemplar Transición democrática y los posteriores 40 años de crecimiento económico. Es por ello, que el camino debería considerarse como positivo o lo menos no tratar de considerarlo como una derrota total.


Sin embargo, en España más que en cualquier otro país de Europa el concepto de haber fracasado está increíblemente arraigado. La propia historiografía que se ha presentado en este artículo da una muestra de ello y no es una muestra cualquiera, ya que se trata de trabajos en los que ha aplicado una metodología científica.

Únicamente, leyendo los títulos de las obras de reconocidos historiadores españoles sobre el proceso de nacionalización tenemos la sensación de estar asistiendo a una película de horror. Aquí van algunos de ellos: Mater dolorosa, La España invertebrada, Imperiofobia y leyenda negra, Fracasología, La leyenda negra en Inglaterra y En defensa de España, entre otros.


¿Es España diferente?


Y todos ellos para tratar de analizar la identidad española pero también en algunos casos para defenderse de la cantidad términos controvertidos o peyorativos que se han dicho para referirse a la Historia de España. Stanley G. Payne menciona algunos de ellos: reino bárbaro decadente, conquista oriental, paraíso multicultural, reconquista, primer imperio del mundo, Inquisición, país fascista…
En cambio, si observamos las historiografías de Francia y Gran Bretaña, que hemos descrito en este TFG y que son de algunos de los principales historiadores de aquellos países, nos daremos cuenta de que registran conceptos no polémicos. Así, algunos de los títulos de las mismas son: Comunidades imaginadas, La “identidad nacional” y la historiografía francesa, The Making of English National Identity…

En este sentido, la primera cuestión a tratar es si realmente España representa un caso anómalo. En el primer bloque de este trabajo estudiábamos el debate sobre que existe en la historiografía sobre la débil nacionalización española. Las investigaciones de Ferran Archilés y Manuel Martí44 ponían de relieve que las críticas por la debilidad del estado liberal no tenían fundamente debido a que el estado fue capaz transformar las estructuras sociales, políticas y económicas del anterior sistema. Con el mismo enfoque, Salvador Catalayud y Jesús Millán hacían hincapié en que el estado liberal fue capaz de cambiar la sociedad, la política y la económica de la misma.


Y la mayoría de autores planteaban la problemática desde una perspectiva comparada y aseguraban que desde el siglo XIX todos los estados incluido el francés tuvieron que asentar con urgencia el proceso nacionalizador. Por lo tanto, los problemas de la nacionalización del caso español no serían diferentes si lo comparamos con otros países de Europa.
Efectivamente, a tenor de las investigaciones de los propios historiadores británicos y franceses los procesos nacionalizadores atravesaron por dificultades muy similares.

Trafalgar de Benito Pérez Galdós
Trafalgar de Benito Pérez Galdó Fuente: Alianza Editorial

Aunque las trayectorias históricas fueron distintas entre todos los países Europa, tal y como, describió Lian Greenfeld uno de los padres del estudio comparativo en Nationalism: Five Roads to Modernity. La identidad nacional apareció en momentos distintos: en Gran Bretaña en el siglo XVI, en Francia antes porque estuvo influenciada por la monarquía cristiana y mucho más tarde, en el XIX, en Alemania45.
Tampoco fueron los mismos actores los que construyeron la identidad nacional en cada uno de los países. En Gran Bretaña y en Inglaterra los que la trajeron fueron la aristocracia y las familias más adineradas mientras que en Alemania los intelectuales pertenecientes a las clases medias.

Las misma dificultades en los tres países

Si adoptamos esta misma metodología para comparar el proceso industrializador nos damos cuenta de lo distinto que fue entre países como Francia, Gran Bretaña y Alemania. Lo primero que llama la atención es que la industrialización surgió en el caso británico se relacionaba con el sector bancario mientras que en Francia y Alemania estaba relacionada con el estado. Por su parte, el proceso en Francia fue muy distinto al que dio en Alemania.
Así, Francia era un país mucho más agrícola mientras que Alemania era pionero en tecnologías basadas en la electricidad, en la química o el acero. Otra diferencia era que en Francia en el siglo XX todavía los símbolos de la revolución eran vistos con recelo por los partidos conservadores mientras que la identidad británica ya se había consolidado en todas las clases para el siglo XIX.
En lo que se refiere a la modernización política María Cruz Romeo relata que en los tres países se produjo de manera diferente. En Gran Bretaña siguió la vía evolutiva y en Francia se produjo mediante la revolución. Y España siguió el modelo Británico.

Finalmente, la secularización también siguió por sendas diferentes. En Francia se caracterizó por un enfrentamiento con la Iglesia Católica que tenía una gran importancia en el control del Estado. Por su parte, en Gran Bretaña había un mayor pluralismo religioso y la secularización vino del enfrentamiento entre iglesias. De manera, que en Francia el cambio surgió de la creación de nuevas leyes y en Inglaterra de un cambio social previo.


De esta manera, las investigaciones históricas comparativas aportan datos que ponen de manifiesto que no ha habido una sola construcción de la identidad nacional que sea idéntica a otra. Ni si quiera que haya un modelo que se pueda convertir en referencia para establecer unas pautas claramente definidas. Y tal y como hemos visto en algunos casos se dan circunstancias que entre países son contrarias entre sí.


Además, tanto Francia como Gran Bretaña han atravesado por dificultades parecidas al caso español. Por lo tanto, no se puede concluir que en España sea diferente al resto de los países. Otra de las conclusiones que podemos extraer tras comparar las tres historiografías es que en todos los casos los historiadores han estimado la identidad nacional como un proceso abierto. No por las características particulares de los dos países.

Sino porque las nuevas tendencias historiográficas, no consideran ningún proceso de construcción de identidad nacional cerrado por la propia naturaleza cultural cambiante de la que están compuestos.
Pero tal vez, lo más llamativo es como cada una de las historiografías construye la imagen de su nación. En el caso español ha ido cambiando de perspectiva. En la obra de Stanley G. Payne, En defensa de España, señala diversas etapas:

Fray Bartolomé de las Casas y el sensacionalismo

  • La leyenda negra entre los siglos XVI y XVII.
  • La crítica ilustrada entre los siglos XVII y XVIII.
  • El mito de la “España romántica” del siglo XIX
  • Los estereotipos del XIX y XX que fueron incorporando nuevos elementos y de la cultura de la época. Y de esta manera se fueron creando nuevos mitos.
    En palabras de Payne, todas estas imágenes tienen en común la simplificación y muy poco interés por la diversidad del país y en sus valores. De igual manera, subraya que fueron los propios españoles, desde Fray Bartolomé de las Casas los que crearon estás imágenes sensacionalistas. Además, existe como una sensación de fracaso por no haber sabido construir una nación fuerte que integrara a vascos y catalanes. Lo cual justificaría el surgimiento de los nacionalismos.
    En cambio, para los historiadores franceses, desde el siglo XIX, el hecho de que hubiera diferentes culturas y etnias era una inmensa oportunidad para justificar la fusión de las mismas bajo una única raza que era la francesa. Hasta el punto de considerar, según Braudel, a Francia como una realidad “casi cósmica”. El propio Michelet define a Francia como una persona porque tiene conciencia de su pasado. Para, Michelet gracias a los enfrentamientos a lo largo de la historia contra un enemigo de fuera las distintas etnias que habitaban en Francia se han unido y han creado una nación. De manera, que Francia es el país donde la personalidad nacional más cerca está de ser una personalidad individual.

    En lo que respecta a la historiografía británica, encontramos similitudes en la historia de ambas naciones como son la herencia romana, un bagaje colonial e imperial y sobre todo haber sido competidores naturales durante la Edad Media hasta la Edad Contemporánea. No olvidemos que la decadencia del Imperio español dio paso a un nuevo modelo de imperio continental que encabezó Gran Bretaña.
    Por lo tanto, ambos países son dos caras de una misma moneda. Incluso, se los ha tratado de representar en el caso del modelo español como el abanderado de un sistema decadente basado en el cristianismo y al británico como un nuevo modelo emergente de civilización. En el caso inglés no se aprecia en su historiografía ni en su cultura ningún cuestionamiento que ponga en duda la existencia de la nación inglesa, ni la visión de que es la más democrática de la historia. No existen apenas dudas sobre sus méritos en el devenir de humanidad y de lo que significa pertenecer a Gran Bretaña. Una de discusiones principales se centra en tratar de determinar que han hecho las distintas identidades en el proceso de construcción de las Islas británicas. Asimismo, existen unas aspiraciones de independencia en Escocia e Irlanda con respecto a Inglaterra y reclamaciones lingüísticas por parte de Gales pero siempre desde un respeto a la identidad inglesa y a un pasado en común.
    En este sentido tal y como señala Kumar para los escoceses formar parte del imperio inglés era no únicamente un motivo de orgullo sino un símbolo de su identidad nacional. En el artículo, de Susan Condor y Jakie Abell Romantic Scotland, tragic England, ambiguous Britain: constructions of „the Empire‟ in post-devolution national accounting, se pone de relieve la visión de Escocia sobre su pertenencia a Gran Bretaña. Así, las autoras explican que “en Escocia, los relatos del Imperio fueron típicamente formulados en conjunto con meta-narrativas morales nacionalistas”.
    De esta forma, la visión que se tiene del carácter nacional está vinculada al carácter heroico del papel de Escocia en el Imperio, o a proyectar la historia escocesa como una lucha duradera entre las fuerzas progresistas del nacionalismo y las fuerzas atávicas del colonialismo anglo-británico. De igual manera, se consideraba a la nacionalidad escocesa como sinónimo del Imperio. En Inglaterra, la historia del Imperio tendía a ser enmarcada dentro de la historia anti-nacionalista.

    La historiografía española es distinta. El cuestionamiento de la existencia de España como nación y sus debilidades es más pronunciado. A pesar de que es un país con un pasado muy similar al de Gran Bretaña en cuanto a sus logros y a sus miserias. Asimismo, el debate sobre la débil nacionalización española fue uno de los temas estrella aunque, tal y como hemos visto, cada vez se pone más en duda. Y por supuesto, su pasado colonial como imperio, es objeto todavía de una acalorada discusión. En este sentido, tenemos el ejemplo de la leyenda negra que por antonomasia es española y otra buena muestra de ello son la cantidad de estudios que se han realizado al respecto. Por otro lado, el discurso de los nacionalismos periféricos no se ha fundamentado únicamente en unas aspiraciones soberanistas, sino que parte de su discurso ha sido poner en cuestión la propia nación española como un sujeto legítimo histórico. Sus principales argumentos han radicado en criticar el imperialismo español y sus pocas cualidades democráticas. Una vez comparadas las historiografías de los tres países sobre la identidad nacional y tras haber constatado que la nacionalización española está imbuida de una especie de sensación de fracaso y que está marcada por una carga negativa, a pesar de que no tienen por qué existir razones materiales que la justifiquen.

    Una de los principales motivos de ello es la influencia de la leyenda negra en la formación de la identidad nacional. Tal y como ha demostrado Ricardo García Cárcel, los puntos de vista históricos se reinterpretan con el tiempo. Pero hay que tener en cuenta que la leyenda negra ha sido mencionada en la Historia de España con más frecuencia que la autocrítica que otros países occidentales han hecho de su propio pasado, según relata Payne. Y que este mito encarna todavía un arquetipo muy importante en formación de la identidad nacional pero no es el único. En el siguiente punto se analizar cómo se ha producido ese proceso hasta el punto de derivar en un sentimiento de fracaso compartido y cuáles son los factores que lo han determinado. En este sentido, se centraran los esfuerzos en investigar las influencias transnacionales y cómo estas cambiaron la percepción de la identidad nacional. De igual manera, se pondrá de relieve la narrativa que emplearon naciones como Gran Bretaña y Francia, en comparación con el discurso España, ante circunstancias históricas similares –colonialismo, imperialismo o religión- para construir su identidad.

Recursos bibliográficos


Payne, Stanley G. (2019). En defensa de España: desmontando mitos y leyendas. Booklet. (P. 11)

García Cárcel, R. (1993). La leyenda negra: historia y opinión. Alianza Editorial (P. 60)

Payne, Stanley G. (2019). En defensa de España: desmontando mitos y leyendas. Booklet. (P. 17)

Kumar, K. The Making o English National Identity. Cambridge University Press. (P. 171)
Condor, S. Abell, J. (2006). Romantic Scotland, tragic England, ambiguous Britain: constructions of „the Empire‟ in post-devolution national accounting. University of Lancaster. (P.1)

Noiriel, G. (1995). La “identidad nacional” y la historiografía francesa. Anuario del IEHS. (Pp. 62-72) Citado a Michelet.

Townson, N., Álvarez Junco, J., Romeo Mateo, M. C., Malefakis., E. & RadCliff, P. (2010). ¿Es España diferente? Una mirada comparativa (siglos XIX y XX), Madrid. Taurus. (Pp. 13-20).
Romeo Mateo, M.C (2004). Las Guerras civiles en el siglo XIX: ¿una ruta excepcional hacia la modernización. Casa Velázquez. (P. 50).

Archilés, F, Martí. (1999). La construcción de la nación española durante el siglo XIX: logros y límites en la asimilación del caso valenciano. Universidad de Valencia. (Pp. 9-130)
Greenfeld, L . (1994). Nationalism: Five Roads to Modernity. Havard University Press. (P.15)

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Soy periodista y profesor de Ciencias Sociales, en definitiva, me encanta contar historias que mejoren las vidas de las personas. Por eso, mi pasión es la literatura. Además, soy aficionado a los videojuegos, el cine, la música y las series. Y aunque no lo parezca por esta descripción, no siempre estoy sentado, me gusta hacer deporte, ya lo decía Juvenal: "Mens sana in corpore sano".

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